Historia de Chueca en Madrid


Historia de Chueca en Madrid

El barrio de Chueca es uno de los barrios más peculiares de Madrid, es un barrio donde reside, hoy en día, un gran porcentaje de la comunidad gay de la capital.

Chueca es sin duda el barrio más cosmopolita de Madrid. En numerosas ocasiones es comparado con el SOHO de Nueva York. El barrio de Chueca destaca por sus calles estrechas, repletas de bares, restaurantes y comercios, y por su activa vida nocturna y diurna. El barrio está en constante desarrollo, con rehabilitación de edificios, tiendas, restaurantes y locales. Todo este proceso de cambio coexiste con restos del Madrid más tradicional. Está considerado como un barrio emblemático de Madrid por los turistas que visitan la ciudad.

Pero no siempre fue así. En los años 1970 la prostitución callejera y la droga pululaban en él, lo que llevó el barrio a una profunda degradación y abandono de los locales comerciales.

historia de chuecaAfortunadamente todo cambió a partir de los años 1980, momento en el cual se decide dar un giro de 180° a todo lo que hoy representa el barrio. Una gran cantidad de personas pertenecientes a la comunidad gay madrileña adquirieron muchas de las viviendas y los locales, cuyo traspaso fue favorecido por el deterioro del barrio. Su propósito fue crear un mejor ambiente, alegre, festivo y ante todo, respetuoso. Hoy en día pasear por las calles de este barrio representa conocer a algunos de sus bares, tiendas, casas, pequeñas discotecas y pubs, que tienen una decoración bastante agradable. En los años 1990 se convirtió definitivamente en el barrio gay de Madrid, al haber sido progresivamente elegido como lugar de esparcimiento y residencia de gran parte de la comunidad homosexual madrileña, desde unos 10 años antes.

Uno de los mayores atractivos turísticos de Chueca son las fiestas de celebración del Orgullo Gay, que tienen lugar anualmente a finales de junio. Las fiestas empezaron, primero en la calle Pelayo, ya en 1986, y fueron conquistando espacios. La plaza de Chueca entró en juego en 1994, para no salir NUNCA.

El barrio ha vivido una gran transformación en el último siglo, en la década de los años 20 del siglo pasado era una zona que atrajo gran cantidad de famosas casas de modas, eran tiempos en los que se intentaba cambiar la imagen rural de Madrid, imitando la estética impuesta por París, Londres u otras ciudades europeas.

El barrio de Chueca fue desde principios del siglo XX un lugar de encuentro clandestino para homosexuales, aunque en los años de la transición a la democracia se convirtió en una zona de tráfico de estupefacientes. Lo cierto es que, cuando se comenzaron a trasladar al barrio de Chueca los homosexuales de la época, el barrio era un lugar en un estado de semi abandono.

De hecho Arnaldo Gancedo, presidente del COGAM, describió la zona como un lugar cutre, lleno de yonkis, abandonado, triste y sucio. En aquellos años sólo algunos locales gays abrían después de las 10 de la noche. Era un barrio muerto.

En los primeros años de la democracia, el comercio madrileño sufre una gran transformación y empezaron a surgir grandes supermercados que atraían a la clientela y hacían que el pequeño comercio mermara sus ventas, eso hizo que en un barrio como Chueca, de pequeños locales: colmados, ultramarinos, etcétera… subsistiera gracias a la clientela del propia del barrio, dominada por gente mayor, lo que hacía que el comercio tradicional en esta zona estuviera en crisis.

Estas circunstancias (locales de renta baja y en una zona poco demandada) hicieron que se comenzaran a abrir pequeños locales, bares, saunas y otros establecimientos al servicio del colectivo homosexual, primero de forma clandestina y luego ganando en vistosidad. Al principio de la democracia, el colectivo homosexual, salía sólo a partir de las 12 de la noche, lo que hacía el barrio de Chueca tuviera, sobretodo, una importante vida nocturna. Pero poco a poco, esos locales nocturnos fueron dando paso también a establecimientos que abrían durante todo el día, por ejemplo la librería Berkana que estaba en la calle la Palma, el café de la calle Clavel, o el estaurante El Armario.

Chueca en los 90Durante los años 90 se sumaron negocios de moda, inmobiliarias, gimnasios y un sinfín de comercios que se exhibían en lugares destacados con símbolos gays, con la típica bandera arco iris. Poco a poco se fue creando un ambiente en el barrio de Chueca de armonía entre la comunidad heterosexual y la comunidad homosexual, convirtiendo el barrio de Chueca en un lugar muy heterogéneo.

El tráfico de drogas desapareció hace muchos años de Chueca, la delincuencia descendió significativamente y las calles ganaron en limpieza y orden, mejorando su imagen y promocionando un auge económico que ha tenido su máxima expresión en la peatonalización de la calle Fuencarral, que se ha convertido en una zona de comercio de tiendas de moda muy importante en el centro de Madrid.

En el barrio de Chueca conviven hoy personas mayores que comparten lugares públicos con jóvenes, no sólo del colectivo homosexual sino de las más diversas tendencias e ideologías.

El barrio de Chueca es un ejemplo de transformación de la ciudad que nace de la iniciativa social y popular y no de las administraciones públicas, en este caso, estas últimas no se hicieron notar hasta principios del siglo XXI, cuando promovieron la peatonalización de la calle Fuencarral.

Fue un colectivo marginado, el que hizo que un barrio pobre y deteriorado se convirtiese en uno de los máximos referentes culturales y uno de los grandes focos económicos del centro de Madrid.

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