Origen de la Calle Montera


Origen de la Calle Montera

Otra de nuestras calle vecinas, la calle Montera (la que sigue recto tras llegar a Gran Vía por la calle Hortaleza), conocida por ser la calle que más rápido conecta la Gran Vía, con la Puerta del Sol, es lo que hace que siempre esté repleta de gente. El nombre de la calle genera mucha curiosidad por muchos amantes de Madrid, y es que a falta de una leyenda, se cuentan tres del origen del nombre de esta vía, ¡te las contamos!

La primera leyenda cargada de poesía y dramatismo, la escribe Azorín en “Leyendas y Anécdotas del Viejo Madrid, y nos sitúa en el s. XVI.
En esta calle vivía la viuda de un montero de Felipe III, a la que apodaron “la montera”, cuyo principal rasgo era su excepcional y cautivadora belleza. Ella era consciente de sus virtudes y de las habladurías que levantaba, y se dejaba ver por Madrid, siempre vistiendo elegantes galas, robando a su paso miradas y corazones.
El problema vino cuando su fama comenzó a crecer de manera exponencial. Eran tantos sus pretendientes que éstos se congregaban en su portal para verla e intentar seducirla, e incluso se batían en duelo entre ellos con el único propósito de cortejarla y llamar su atención, de ganarse su crédito y pensamientos.
Los altercados eran tan comunes en este concreto lugar de Madrid que incluso debió intervenir la Santa Inquisición para poner orden y se mandó leer un escrito que amenazaba con grandes castigos para quienes “dieran ocasión a muertes violentas tras pretensiones lascivas”.
Fue ante esta situación cuando la montera decidió abandonar para siempre Madrid, dejando a su marcha el nombre de una de las calles más famosas de la capital. Según dicen, además, sin que nadie jamás hubiese logrado conquistarle.

La segunda leyenda la protagonizó en el s. XV el Rey Sancho IV de Castilla, al que apodaban por su fuerte carácter e ímpetu ‘El Bravo”. Según se cuenta, el monarca atravesó Madrid a lomos de su caballo a gran paso.
Iba tan rápido, que al pasar por el tramo donde nace la calle, a pocos pasos de la Puerta del Sol, se le voló la montera que llevaba en la cabeza, yendo ésta a parar al suelo. Aquel sombrero volador no tardó mucho tiempo en hacerse famoso por todo Madrid debido al dicho que pronto acuñaron los madrileños: “Al pasar esta vereda, perdió el Rey la montera”.

La tercera y última leyenda que explica el origen del nombre de la calle es que Isabel Gea en su obra ‘Los nombres de las Calles de Madrid’ añade que en este sitio vivió, a mediados del Siglo XVI Juan Carlos y Francisco Lamontera ¿Será él el causante de su denominación? Así que estas son las tres posibles historias que habrían bautizado la Calle Montera.

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